La lectura de cuentos es una actividad que les suele gustar bastante a los niños, sobre todo en edades tempranas. A parte de desarrollar su creatividad, también mejora su concentración y memoria.
Intenta buscar libros que le despierten curiosidad y que les haga mantener su atención hasta el final de la historia, ¿quién mejor que sus padres para conocer sus preferencias?
Un ratito de lectura diaria, por ejemplo antes de dormir, a parte de favorecer el hábito de lectura, también les ayuda a relajarse y cómo consecuencia de esto podrán descansar mejor.
Otro de los beneficios que no podemos olvidar es la conexión con sus emociones durante la lectura de historias. En post anteriores, ya hemos hablado de la importancia de las emociones, especialmente en la infancia.
Y por último, no nos podemos olvidar del apego familiar, es decir, el vínculo entre padres e hijos que se va formando cuando se comparte tiempo y actividades en común.
Si a todo esto, le añadimos alguna muestra de cariño como pueden ser los brazos también estamos favoreciendo su desarrollo emocional.
Los abrazos disminuyen el estrés generando bienestar, mejoran la autoestima y proporciona seguridad y confianza.
Asi que… ¿A qué esperas para poner en práctica la “abrazoterapia”?



